Haciendo un análisis de los desastres ocurridos en las
Filipinas, se puede decir que las condiciones de vulnerabilidad de la
población; es decir, residir en zonas inseguras y en viviendas hechas de
materiales poco resistentes, no contar con refugios seguros, entre otros, así
como también el hecho de que no existe una adecuada gestión del riesgo de desastres,
en la que se promueva la toma de conciencia por parte de la población, adoptar
medidas de prevención como realizar simulacros, contar con ayuda internacional
oportuna, efectuar diversas actividades que faciliten la estimación del riesgo
y la reducción de desastres ha traído como consecuencia la muerte de miles de
personas.
Además de ello, la falta de políticas ambientales que
promuevan la reducción de la emisión de gases contaminantes que contribuyen al
cambio climático y los intereses políticos demarcados en asuntos bélicos agrava
la situación, puesto que en la agenda pública no se prioriza los asuntos más
importantes como la seguridad de la población en situaciones de emergencia y
desastres. Se observa una desorganización total, ya que no se brinda
información veraz tanto a la población como a las comunidades internacionales
que brindan ayuda humanitaria, la comunicación es ineficaz, sólo algunas
entidades gubernamentales se interesan por paliar la ocurrencia de desastres o
al menos disminuir la gravedad de los mismos y así evitar gran cantidad de
víctimas. A pesar de que al año suelen ocurrir 20 tifones en dicha nación y
otros fenómenos naturales que por todo lo mencionado anteriormente trae consigo
desastres.



Las diversas entidades gubernamentales, no gubernamentales y las comunidades deben tomar conciencia de la gravedad de los desastres y tomar medidas preventivas para reducir el riesgo de los desastres, los cuales conllevan innumerables pérdidas humanas como materiales. Como siempre se dice en todos los ámbitos, más vale prevenir que lamentar, ya que los costos en prevención son menores en comparación con las cifras que se invierten en reconstrucción y rehabilitación.
ResponderEliminarToda persona que atraviesa por algún tipo de pérdida tiene un proceso natural de cambios emocionales, llamado proceso de duelo, que usualmente culmina con la recuperación del equilibrio psíquico.
ResponderEliminar