domingo, 24 de noviembre de 2013

El Duelo



EL DUELO SE DEFINE COMO…

De acuerdo con Ortego, López, Álvarez y Aparicio (s.f.), el duelo es “un proceso y no un estado, natural en el que el doliente atraviesa una serie de fases o tareas que conducen a la superación de dicho proceso. El duelo puede ser experimentado ante cualquier pérdida y no necesariamente ante la muerte de un ser querido” (p.2).

Toda persona que atraviesa por algún tipo de pérdida tiene un proceso natural de cambios emocionales, llamado proceso de duelo, que usualmente culmina con la recuperación del equilibrio psíquico. Adicionalmente a las pérdidas por sí mismas (familiares, amigos, objetos, propiedades, costumbres, etc.), el duelo en los desastres implica también las consecuencias de las pérdidas como soledad, desampara, necesidad de adoptar nuevas formas de vida y de cambiar responsabilidades (OPS, 2006, p. 51).

El proceso del duelo es aquel en el que las personas elaboran lo sucedido, lo entienden, lo superan y vuelven a reconstruir su vida (OPS, 2010, p. 14).

“En todas las sociedades existen ritos, normas y formas de expresión del duelo, que se derivan de diferentes concepciones de la vida y la muerte. La realización de los rituales que establece la cultura comunitaria es parte integral del proceso de recuperación de los sobrevivientes” (OPS, 2010, p. 14).




LAS  MANIFESTACIONES DEL DUELO:

Según la OPS (2006), algunas de las manifestaciones del duelo son:
  • Tristeza
  • Ansiedad
  • En algunos casos, puede existir negación ante  la magnitud de la pérdida, la víctima no acepta la situación, como su no hubiera ocurrido.
  • Agresividad o ira al advertir las consecuencias de la pérdidas; generalmente, se traduce en culpa ro maltratar a otros sin justificación.
  • Sensación de desprotección, con miedo al futuro y a que la situación se repita, lo cual igualmente se va aliviando.

Las emociones del duelo que incluyen tristeza, angustia y rabia tienden a disminuir después de la cuarta a la sexta semana; no obstante, algunos estudios han revelado la existencia de ciertos factores que pueden conllevar a que dicha situación se prolongue, siendo estos (Valero, s.f.):
  • Que no aparezca el cuerpo del familiar o no haya sido visto por la persona.
  • Ausencia o inexistencia de asistencia social.
  • Pérdida de un hijo pequeño para la madre. 
La experimentación de culpabilidad es característica en estos casos de pérdida. Janoff y Bulman (1979, citados por Valero, s.f.) mencionan dos tipos de auto-culpabilidad caracterológica: 
  • Un sentimiento desadaptativo y disfuncional ocasionado por una atribución de características personales de fracaso, por lo general relacionadas con la autoestima. 
  • Autoculpabilidad conductual relacionado a acciones que pudieron modificarse.

FACTORES QUE INTERVIENEN EN EL PROCESO DE DUELO:

La OPS (2010), Ortego, López, Álvarez y Aparicio (s.f.) señalan que en la resolución del duelo influyen una serie de factores, tales como:
  • La personalidad del sobreviviente, sus recursos de afrontamiento y adaptación a la crisis.
  • La relación con la persona fallecida (vínculos y significados de la pérdida)
  • Las circunstancias en que ocurrieron los hechos, resulta más difícil aceptar la muerte cuando es repentina e imprevista.
  • Red de apoyo social (familia, amigos y comunidad).
  • Estado físico y emocional, el mejor predictor de desenlace negativo del duelo es la falta de salud física o mental precedente a la pérdida.

PROCESO DEL DUELO:

Parkers (1996, citado por García, 2012) definió cuatro fases en el proceso de duelo:

Fase I: Es el período de adormecimiento o entumecimiento que se genera de manera relativa al momento de la pérdida y que vivencian la mayoría de los sobrevivientes.
Fase II: Es la fase de anhelo, en la que el sujeto sufre la pérdida, deseando el retorno del ser querido.
Fase III: Es la fase de desorganización y de desesperación, el sujeto muestra dificultades para establecer relaciones con su medio.
Fase IV: Es la fase de reorganización de la conducta, el sujeto empieza a salir adelante.

La Dra. Elizabeth Kübler Ross (1969, citada por Bautista, s.f.) postula que el proceso de duelo atraviesa 5 etapas, las cuales se mencionan a continuación:



  • Negación: Desde el momento en que una persona recibe la noticia de la muerte de su ser querido, experimenta un estado de negación. Se niega lo ocurrido porque resulta difícil aceptar la muerte de la persona amada.
  • Ira o enojo: Al darse cuenta de que la persona amada ha muerto, se produce la ira o enojo hacia otras personas, la familia, a sí mismo o hacia el mismo muerto.
  • Negociación: Conforme va pasando el tiempo, la persona se agota y empieza a entrar en un período de negociación con el ser supremo, de manera interiorizada.
  • Depresión: Al sentir que no hay respuestas a sus peticiones, que ya no tiene fuerzas, se va hundiendo y cayendo en una etapa de depresión
  • Aceptación: Después de que han atravesado por cada una de la etapas del duelo, las personas empiezan a asimilar la situación y se muestran más dispuestas para enfrentar la vida, con el apoyo de sus seres queridos.
DUELO PATOLÓGICO:



La OPS (2006) manifiesta que se puede considerar como duelo patológico cuando:
  • Los síntomas perduran excesivamente (más de 12 semanas).
  • Tienen tendencia a empeorar o provocan exagerado sufrimiento de manera permanente.
  • Existe riesgo de complicaciones, como suicidio o consumo exagerado de alcohol. 
Ortego, López, Álvarez y Aparicio (s.f.) expresan que la diferencia entre un duelo normal y uno patológico radica en la intensidad y duración de la reacciones emocionales. De igual modo, se considera duelo patológico a los siguientes:

Duelo reprimido: La persona  no se muestra afligida ante la pérdida, demuestra autocontrol, se rehúsa a sentir dolor, presenta diversos síntomas físicos, producto de su represión, como jaquecas, trastornos gastrointestinales, entre otros.

Duelo aplazado: El sujeto no exterioriza ningún tipo de sentimiento relatico a la pérdida, pero al cabo de cierto tiempo, ante una pérdida distinta e incluso menos importante reacciona con manifestaciones de aflicción bastante exageradas ocasionadas por la primera pérdida.

Duelo crónico: El sujeto manifiesta un duelo intenso, durante un tiempo más prolongado de lo que se considera normal, la aflicción es tan fuerte que le impide llevar una vida normal, suele aparecer la “momificación”, que es dejar las cosas de la persona fallecida tal y como estaban cuando vivía o la “conmemoración” que es hacer algún tipo de ritual u homenaje diario al difunto.

Idealización: El sujeto recuerda únicamente las características positivas del difunto y establece comparaciones entre el fallecido y otras personas, dificultando sus relaciones interpersonales, ya que considera a esa persona como perfecta.

Identificación: El sujeto se comporta, actúa, experimenta síntomas relacionadas al difunto, con el fin de mantenerlo vivo.

Euforia: Se puede presentar de dos formas: en la primera la persona no reconoce la pérdida considera que la persona fallecida está presente; en la segunda, se acepta la pérdida como gratificante.

ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN:

            De acuerdo con la Asociación Americana de Psicología (2011) entre algunas de las estrategias que pueden resultan útiles para lidiar con la pérdida de un ser querido se encuentran:

Hable sobre la muerte de su ser querido: Con amigos para poder entender que ha sucedido y recordar a su familiar o amigo. Negar la muerte de un ser querido puede conllevar al aislamiento y frustrar a la personas que conforman su red de apoyo social.

Acepte sus sentimientos: Tras la muerte de un ser querido, suele aparecer una serie de emociones esperadas como la tristeza, rabia, frustración, enojo y hasta agotamiento.

Cuídese a usted y a su familia: Hacer ejercicios, comer saludablemente, y descansar facultará a la persona la capacidad de sobrellevar dicho evento y seguir adelante.

Ayude a otras personas que también lidian con la pérdida: Ayudar  a otras personas hará que se sienta mejor, compartir anécdotas sobre sus seres queridos permite a todos lidiar con la pérdida.

Rememore y celebre la vida de su ser querido: Elija la forma más significativa de honrar a su ser querido.


“El asesoramiento tiene como objetivo general permitir que le sobreviviente o deudo pueda cerrar su relación con el fiando y despedirse definitivamente de él, mientras que la terapia del duelo se orienta a trabajar  con ciertas dificultades, problemas o expresiones patológicas debido a una elaboración inadecuada del duelo”.





Concientizar: Lograr que la persona tome conciencia sobre la realidad del evento y de la pérdida, para lo cual se puede emplear el diálogo, visitas al lugar del desastre, la sepultura, etc.

Facilitar la identificación y expresión de emociones y los resultados de los mismos: Mientras se sostiene y apoya al deudo, se estimula el contacto con el dolor ante la pérdida.

Identificación de emociones: esto ayuda al deudo a entender mejor lo que está pasando, diferenciando emociones complejas como la depresión de la tristeza, la cual es importante para el afrontamiento.

Adaptación: a la nueva realidad, identificando y estimulando las capacidades para continuar viviendo sin la presencia del deudo, asumiendo responsabilidades de manera independiente. Se promueve la capacidad de identificar recursos propios y sociales para continuar logrando sus proyectos y objetivos.

Afrontamiento: Esfuerzos por manejar el  dolor, amenaza o desafío ante situaciones en las que una respuesta cotidiana no es accesible.



Referencias Bibliográficas:
Asociación Americana de Psicología. (2011). El duelo: como sobrellevar la muerte de un ser querido. Recuperado de: http://www.apa.org/centrodeapoyo/duelo.aspx
Bautista, R. (s.f.). Proceso de duelo. Recuperado de: http://www.hgm.salud.gob.mx/descargas/pdf/enfermeria/proceso_duelo.pdf
García, A. (2012). La pérdida y el duelo. Una experiencia compartida. Recuperado de: http://books.google.com.pe/books?id=cgyWsgXpm2kC&dq=el+duelo&source=gbs_navlinks_s
OPS. (2006). Guía práctica de la salud mental en situaciones de desastres. Recuperado de: http://www.who.int/mental_health/paho_guia_practicade_salud_mental.pdf
OPS. (2010). Apoyo psicosocial en emergencias y desastres: Guía para equipos de respuesta. Recuperado de: http://api.ning.com/files/953bHOXu9W1Ahxrrln1TQ3DdRPKZf5-fVggPdk83mW9*cTAvj4onWTDWEweLXYRXsPlACTHwwcQ0EW3RH6aa0pxylSX-8Oqz/APOYOPSICOSOCIALENEMERGENCIASHUMANITARIASYDESASTRES.pdf
Ortego, M., López, S., Álvarez, M. y Aparicio, M. (s.f.). El duelo. Recuperado de: http://ocw.unican.es/ciencias-de-la-salud/ciencias-psicosociales-ii/materiales/tema-11.pdf
Valero, S. (s.f.). El manejo psicológico del duelo en situaciones de emergencias y desastres. Recuperado de: http://www.cridlac.org/digitalizacion/pdf/spa/doc10508/doc10508-a.pdf



Intervención psicológica en muerte masiva en situaciones de emergencias y desastres




LA NOTIFICACIÓN DE LA DESAPARICIÓN O MUERTE:

Según la OPS (2004), la notificación de la muerte se puede producir en el hogar, en un centro de salud, en la morgue en otro escenario, dicho evento resulta un momento crítico de afrontar, el cual puede generar manifestaciones psicológicas fuertes. Ante ello, se recomienda lo siguiente:
  • Antes de la recopilación, debe recopilarse toda la información posible sobre el fallecido y los hechos acecidos.
  • Obtenle información sobre las personas que van a ser notificadas.
  • Asegurarse de que el familiar adulto más apropiado es el que va a recibir la noticia primero.
  • La notificación debe realizarse de manera directa y personal.
  • Manejar las reglas comunes de cortesía y respeto.
  • No llevar a la entrevista objetos personales del fallecido.
  • Invitar a los familiares a tomar asiento y hacer lo mismo por parte de quien va a notificar.
  • Observar cuidadosamente el ambiente para prevenir riesgos y estar preparado para atender niño y a otras personas.
  • El mensaje debe ser directo y sencillo.
  • Sin los familiares lo requieren debe ayudárseles a informar a otras personas, escuchar y atender sus necesidades inmediatas, como recordarles sus derechos.
  • Si la persona se halla desaparecida debe notificarse como tal; de igual modo, si existen posibilidades de que no se confirme a corto plazo o quizá nunca la muerte o destino del desaparecido, es necesario explicar las circunstancias que circundan el caso.






RECONOCIMIENTO DE CADÁVERES:

La OPS (2004, p. 131) señala que las personas que se ven forzadas a enfrentar el difícil momento del reconocimiento de los cadáveres se  ven expuestas a una situación traumática, en la cual se producen manifestaciones como desesperación, frustración y eventualmente inconformidad con los procedimientos que se están empleando. En estas circunstancias, resulta importante contar con servicios médicos y de atención de salud mental lo más cerca posible al lugar donde se está llevando a cabo el reconocimiento de cadáveres para brindar asistencia física y emocional a los familiares. Se recomienda tener en cuenta lo siguiente:
  • La decisión de quien va a ver el cadáver deben tomarla los dolientes.
  • No permitir que los familiares ingresen solos al reconocimiento, es preferible que ingresen acompañados de personal calificado que les brinde le soporte necesario.
  • Ofrecer privacidad y respeto  para que puedan despedirse, incluso si quieren tocar el cuerpo.
  • Respetar cualquier tipio de reacción por parte de los familiares.
  • Si el cuerpo se encuentra muy dañado o mutilado, resulta necesario explicar primero las condiciones en que se encuentra.
  • Si se utilizan fotografías, describirlas previamente. Se puede emplear este método sólo si es un número reducido de cadáveres, de lo contrario, generaría un tumulto.
  • Transportar a los familiares hacia el lugar donde está el cadáver y asegurar su retorno.
  • Proveer mínimas condiciones de comodidad y garantizar una atención humana en el lugar del reconocimiento de cadáveres.


ATENCIÓN PSICOSOCIAL A LOS EQUIPOS DE PRIMERA RESPUESTA:

La OPS (2004) afirma que los equipos de primera respuesta encargados de la manipulación de los cadáveres o restos humanos conforman un grupo vulnerable, así como también los encargados de realizar las autopsias por la sobrecarga laboral, entre otros profesionales que intervienen en situaciones de desastres. Existen factores de riesgo que incrementan la probabilidad de sufrir trastornos psíquicos, entre los cuales cabe mencionar:
  • La condiciones en que se encuentran los cadáveres.
  • Exposición prolongada a experiencias muy traumáticas.
  • Confrontación con aspectos éticos.
  • Exposición simultánea a otros traumas o situaciones estresantes recientes.
  • Antecedentes de trastornos físicos o psíquicos.
  • Condiciones de vida desfavorables.
  • Un proceso de selección no riguroso del personal profesional.
Algunas recomendaciones para la atención a los miembros de los equipos de respuesta son:
  • Considerar las características y los patrones de conducta específicos de este grupo.
  • Mantenerlos en actividad es positivo, libera el estrés y refuerza la autoestima.
  • Favorecer la rotación de roles y organizar los tiempos de trabajo.
  • Estimular el autocuidado físico y tomar descansos periódicos.
  • Favorecer la actitud de escucha en los terapeutas.
  • Garantizar la confidencialidad y el manejo ético de las situaciones personales y de la organización.
  • Redefinir la crisis como una posibilidad de desarrollo.
  • Incluir a la familia en los procesos de ayuda y sensibilización.
  • Creación de espacios para la reflexión, la catarsis, la integración y la sistematización de la experiencia.

LA IMPORTANCIA DE BRINDAR INFORMACIÓN VERAZ, ADECUADA Y OPORTUNA:

            Brindar información veraz, transparente, adecuada y oportuna resulta vital para la contención emocional de los familiares y la comunidad. Las autoridades y los líderes comunitarios deben ofrecer información directa individual o en grupos, responder preguntas, proveer soluciones. Por su parte, los medios de comunicación deben tratar de brindar información objetiva, orientadora y no dejarse llevar por un mero interés morboso del público. Es necesario dar a conocer a la población que los cadáveres no ocasionan epidemias.

       Contar con el apoyo oportuno de vecinos y organizaciones comunitarias que manejan datos e información de la población y sus costumbres es fundamental en las labores de información.


Referencias Bibliográficas:
OPS. (2004). Manejo de cadáveres en situaciones  de desastres. Recuperado de: http://www.ops.org.bo/textocompleto/imc23896.pdf

Tragedia en Las Filipinas

Análisis de los desastres ocurridos en Las Filipinas:



Haciendo un análisis de los desastres ocurridos en las Filipinas, se puede decir que las condiciones de vulnerabilidad de la población; es decir, residir en zonas inseguras y en viviendas hechas de materiales poco resistentes, no contar con refugios seguros, entre otros, así como también el hecho de que no existe una adecuada gestión del riesgo de desastres, en la que se promueva la toma de conciencia por parte de la población, adoptar medidas de prevención como realizar simulacros, contar con ayuda internacional oportuna, efectuar diversas actividades que faciliten la estimación del riesgo y la reducción de desastres ha traído como consecuencia la muerte de miles de personas.


Además de ello, la falta de políticas ambientales que promuevan la reducción de la emisión de gases contaminantes que contribuyen al cambio climático y los intereses políticos demarcados en asuntos bélicos agrava la situación, puesto que en la agenda pública no se prioriza los asuntos más importantes como la seguridad de la población en situaciones de emergencia y desastres. Se observa una desorganización total, ya que no se brinda información veraz tanto a la población como a las comunidades internacionales que brindan ayuda humanitaria, la comunicación es ineficaz, sólo algunas entidades gubernamentales se interesan por paliar la ocurrencia de desastres o al menos disminuir la gravedad de los mismos y así evitar gran cantidad de víctimas. A pesar de que al año suelen ocurrir 20 tifones en dicha nación y otros fenómenos naturales que por todo lo mencionado anteriormente trae consigo desastres.