EL DUELO SE DEFINE COMO…
De acuerdo con Ortego, López, Álvarez
y Aparicio (s.f.), el duelo es “un proceso y no un estado, natural en el que el
doliente atraviesa una serie de fases o tareas que conducen a la superación de
dicho proceso. El duelo puede ser experimentado ante cualquier pérdida y no
necesariamente ante la muerte de un ser querido” (p.2).
Toda persona que atraviesa por algún
tipo de pérdida tiene un proceso natural de cambios emocionales, llamado
proceso de duelo, que usualmente culmina con la recuperación del equilibrio
psíquico. Adicionalmente a las pérdidas por sí mismas (familiares, amigos,
objetos, propiedades, costumbres, etc.), el duelo en los desastres implica
también las consecuencias de las pérdidas como soledad, desampara, necesidad de
adoptar nuevas formas de vida y de cambiar responsabilidades (OPS, 2006, p.
51).
El proceso del duelo es aquel en el
que las personas elaboran lo sucedido, lo entienden, lo superan y vuelven a
reconstruir su vida (OPS, 2010, p. 14).
“En todas las sociedades existen
ritos, normas y formas de expresión del duelo, que se derivan de diferentes concepciones
de la vida y la muerte. La realización de los rituales que establece la cultura
comunitaria es parte integral del proceso de recuperación de los sobrevivientes”
(OPS, 2010, p. 14).
LAS
MANIFESTACIONES DEL DUELO:
Según la OPS (2006), algunas de las
manifestaciones del duelo son:
- Tristeza
- Ansiedad
- En algunos casos, puede existir negación ante la magnitud de la pérdida, la víctima no acepta la situación, como su no hubiera ocurrido.
- Agresividad o ira al advertir las consecuencias de la pérdidas; generalmente, se traduce en culpa ro maltratar a otros sin justificación.
- Sensación de desprotección, con miedo al futuro y a que la situación se repita, lo cual igualmente se va aliviando.
Las emociones del duelo que incluyen
tristeza, angustia y rabia tienden a disminuir después de la cuarta a la sexta semana; no obstante,
algunos estudios han revelado la existencia de ciertos factores que pueden
conllevar a que dicha situación se prolongue, siendo estos (Valero, s.f.):
- Que no aparezca el cuerpo del familiar o no haya sido visto por la persona.
- Ausencia o inexistencia de asistencia social.
- Pérdida de un hijo pequeño para la madre.
La
experimentación de culpabilidad es característica en estos casos de pérdida.
Janoff y Bulman (1979, citados por Valero, s.f.) mencionan dos tipos de
auto-culpabilidad caracterológica:
- Un sentimiento desadaptativo y disfuncional ocasionado por una atribución de características personales de fracaso, por lo general relacionadas con la autoestima.
- Autoculpabilidad conductual relacionado a acciones que pudieron modificarse.
FACTORES QUE INTERVIENEN EN EL PROCESO DE DUELO:
La OPS (2010), Ortego, López, Álvarez
y Aparicio (s.f.) señalan que en la resolución del duelo influyen una serie de
factores, tales como:
- La personalidad del sobreviviente, sus recursos de afrontamiento y adaptación a la crisis.
- La relación con la persona fallecida (vínculos y significados de la pérdida)
- Las circunstancias en que ocurrieron los hechos, resulta más difícil aceptar la muerte cuando es repentina e imprevista.
- Red de apoyo social (familia, amigos y comunidad).
- Estado físico y emocional, el mejor predictor de desenlace negativo del duelo es la falta de salud física o mental precedente a la pérdida.
PROCESO DEL DUELO:
Parkers (1996, citado por García,
2012) definió cuatro fases en el proceso de duelo:
Fase I: Es el período de adormecimiento o
entumecimiento que se genera de manera relativa al momento de la pérdida y que
vivencian la mayoría de los sobrevivientes.
Fase II: Es la fase de anhelo, en la que el
sujeto sufre la pérdida, deseando el retorno del ser querido.
Fase III: Es la fase de desorganización y de
desesperación, el sujeto muestra dificultades para establecer relaciones con su
medio.
Fase IV: Es la fase de reorganización de la
conducta, el sujeto empieza a salir adelante.
La Dra. Elizabeth Kübler Ross (1969, citada
por Bautista, s.f.) postula que el proceso de duelo atraviesa 5 etapas, las
cuales se mencionan a continuación:
- Negación: Desde el momento en que una persona recibe la noticia de la muerte de su ser querido, experimenta un estado de negación. Se niega lo ocurrido porque resulta difícil aceptar la muerte de la persona amada.
- Ira o enojo: Al darse cuenta de que la persona amada ha muerto, se produce la ira o enojo hacia otras personas, la familia, a sí mismo o hacia el mismo muerto.
- Negociación: Conforme va pasando el tiempo, la persona se agota y empieza a entrar en un período de negociación con el ser supremo, de manera interiorizada.
- Depresión: Al sentir que no hay respuestas a sus peticiones, que ya no tiene fuerzas, se va hundiendo y cayendo en una etapa de depresión
- Aceptación: Después de que han atravesado por cada una de la etapas del duelo, las personas empiezan a asimilar la situación y se muestran más dispuestas para enfrentar la vida, con el apoyo de sus seres queridos.
DUELO PATOLÓGICO:
La OPS (2006) manifiesta que se puede
considerar como duelo patológico cuando:
- Los síntomas perduran excesivamente (más de 12 semanas).
- Tienen tendencia a empeorar o provocan exagerado sufrimiento de manera permanente.
- Existe riesgo de complicaciones, como suicidio o consumo exagerado de alcohol.
Ortego, López, Álvarez y Aparicio
(s.f.) expresan que la diferencia entre un duelo normal y uno patológico radica
en la intensidad y duración de la reacciones emocionales. De igual modo, se
considera duelo patológico a los siguientes:
Duelo reprimido: La persona no se muestra afligida ante la pérdida,
demuestra autocontrol, se rehúsa a sentir dolor, presenta diversos síntomas
físicos, producto de su represión, como jaquecas, trastornos gastrointestinales,
entre otros.
Duelo aplazado:
El sujeto no
exterioriza ningún tipo de sentimiento relatico a la pérdida, pero al cabo de
cierto tiempo, ante una pérdida distinta e incluso menos importante reacciona
con manifestaciones de aflicción bastante exageradas ocasionadas por la primera
pérdida.
Duelo crónico:
El sujeto manifiesta
un duelo intenso, durante un tiempo más prolongado de lo que se considera
normal, la aflicción es tan fuerte que le impide llevar una vida normal, suele
aparecer la “momificación”, que es dejar las cosas de la persona fallecida tal
y como estaban cuando vivía o la “conmemoración” que es hacer algún tipo de
ritual u homenaje diario al difunto.
Idealización: El sujeto recuerda únicamente las
características positivas del difunto y establece comparaciones entre el
fallecido y otras personas, dificultando sus relaciones interpersonales, ya que
considera a esa persona como perfecta.
Identificación: El sujeto se comporta, actúa,
experimenta síntomas relacionadas al difunto, con el fin de mantenerlo vivo.
Euforia: Se puede presentar de dos formas: en
la primera la persona no reconoce la pérdida considera que la persona fallecida
está presente; en la segunda, se acepta la pérdida como gratificante.
ESTRATEGIAS DE
INTERVENCIÓN:
De
acuerdo con la Asociación Americana de Psicología (2011) entre algunas de las
estrategias que pueden resultan útiles para lidiar con la pérdida de un ser
querido se encuentran:
Hable sobre la muerte de
su ser querido: Con
amigos para poder entender que ha sucedido y recordar a su familiar o amigo.
Negar la muerte de un ser querido puede conllevar al aislamiento y frustrar a
la personas que conforman su red de apoyo social.
Acepte sus sentimientos:
Tras la muerte de un
ser querido, suele aparecer una serie de emociones esperadas como la tristeza,
rabia, frustración, enojo y hasta agotamiento.
Cuídese a usted y a su
familia: Hacer ejercicios,
comer saludablemente, y descansar facultará a la persona la capacidad de
sobrellevar dicho evento y seguir adelante.
Ayude a otras personas
que también lidian con la pérdida:
Ayudar a otras personas hará que se
sienta mejor, compartir anécdotas sobre sus seres queridos permite a todos
lidiar con la pérdida.
Rememore y celebre la
vida de su ser querido: Elija
la forma más significativa de honrar a su ser querido.
“El asesoramiento tiene como objetivo general permitir que le sobreviviente o deudo pueda cerrar su relación con el fiando y despedirse definitivamente de él, mientras que la terapia del duelo se orienta a trabajar con ciertas dificultades, problemas o expresiones patológicas debido a una elaboración inadecuada del duelo”.
Concientizar: Lograr que la persona tome conciencia
sobre la realidad del evento y de la pérdida, para lo cual se puede emplear el
diálogo, visitas al lugar del desastre, la sepultura, etc.
Facilitar la
identificación y expresión de emociones y los resultados de los mismos: Mientras se sostiene y apoya al deudo,
se estimula el contacto con el dolor ante la pérdida.
Identificación de
emociones: esto ayuda
al deudo a entender mejor lo que está pasando, diferenciando emociones
complejas como la depresión de la tristeza, la cual es importante para el
afrontamiento.
Adaptación: a la nueva realidad, identificando y
estimulando las capacidades para continuar viviendo sin la presencia del deudo,
asumiendo responsabilidades de manera independiente. Se promueve la capacidad
de identificar recursos propios y sociales para continuar logrando sus
proyectos y objetivos.
Afrontamiento: Esfuerzos por manejar el dolor, amenaza o desafío ante situaciones en
las que una respuesta cotidiana no es accesible.
Referencias
Bibliográficas:
Asociación Americana
de Psicología. (2011). El duelo: como sobrellevar la muerte de un ser querido.
Recuperado de: http://www.apa.org/centrodeapoyo/duelo.aspx
Bautista, R. (s.f.).
Proceso de duelo. Recuperado de: http://www.hgm.salud.gob.mx/descargas/pdf/enfermeria/proceso_duelo.pdf
García, A. (2012). La pérdida y el duelo. Una experiencia
compartida. Recuperado de: http://books.google.com.pe/books?id=cgyWsgXpm2kC&dq=el+duelo&source=gbs_navlinks_s
OPS. (2006). Guía
práctica de la salud mental en situaciones de desastres. Recuperado de:
http://www.who.int/mental_health/paho_guia_practicade_salud_mental.pdf
OPS. (2010). Apoyo psicosocial en emergencias y
desastres: Guía para equipos de respuesta. Recuperado de: http://api.ning.com/files/953bHOXu9W1Ahxrrln1TQ3DdRPKZf5-fVggPdk83mW9*cTAvj4onWTDWEweLXYRXsPlACTHwwcQ0EW3RH6aa0pxylSX-8Oqz/APOYOPSICOSOCIALENEMERGENCIASHUMANITARIASYDESASTRES.pdf
Ortego, M., López, S., Álvarez, M. y Aparicio, M. (s.f.).
El duelo. Recuperado de: http://ocw.unican.es/ciencias-de-la-salud/ciencias-psicosociales-ii/materiales/tema-11.pdf
Valero, S. (s.f.). El
manejo psicológico del duelo en situaciones de emergencias y desastres.
Recuperado de: http://www.cridlac.org/digitalizacion/pdf/spa/doc10508/doc10508-a.pdf



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