Según la OPS (2004), la notificación de la muerte se
puede producir en el hogar, en un centro de salud, en la morgue en otro
escenario, dicho evento resulta un momento crítico de afrontar, el cual puede
generar manifestaciones psicológicas fuertes. Ante ello, se recomienda lo
siguiente:
- Antes de la recopilación, debe recopilarse toda la información posible sobre el fallecido y los hechos acecidos.
- Obtenle información sobre las personas que van a ser notificadas.
- Asegurarse de que el familiar adulto más apropiado es el que va a recibir la noticia primero.
- La notificación debe realizarse de manera directa y personal.
- Manejar las reglas comunes de cortesía y respeto.
- No llevar a la entrevista objetos personales del fallecido.
- Invitar a los familiares a tomar asiento y hacer lo mismo por parte de quien va a notificar.
- Observar cuidadosamente el ambiente para prevenir riesgos y estar preparado para atender niño y a otras personas.
- El mensaje debe ser directo y sencillo.
- Sin los familiares lo requieren debe ayudárseles a informar a otras personas, escuchar y atender sus necesidades inmediatas, como recordarles sus derechos.
- Si la persona se halla desaparecida debe notificarse como tal; de igual modo, si existen posibilidades de que no se confirme a corto plazo o quizá nunca la muerte o destino del desaparecido, es necesario explicar las circunstancias que circundan el caso.
RECONOCIMIENTO DE CADÁVERES:
La OPS (2004, p. 131) señala que las personas que se ven
forzadas a enfrentar el difícil momento del reconocimiento de los cadáveres se ven expuestas a una situación traumática, en
la cual se producen manifestaciones como desesperación, frustración y
eventualmente inconformidad con los procedimientos que se están empleando. En
estas circunstancias, resulta importante contar con servicios médicos y de atención
de salud mental lo más cerca posible al lugar donde se está llevando a cabo el
reconocimiento de cadáveres para brindar asistencia física y emocional a los familiares.
Se recomienda tener en cuenta lo siguiente:
- La decisión de quien va a ver el cadáver deben tomarla los dolientes.
- No permitir que los familiares ingresen solos al reconocimiento, es preferible que ingresen acompañados de personal calificado que les brinde le soporte necesario.
- Ofrecer privacidad y respeto para que puedan despedirse, incluso si quieren tocar el cuerpo.
- Respetar cualquier tipio de reacción por parte de los familiares.
- Si el cuerpo se encuentra muy dañado o mutilado, resulta necesario explicar primero las condiciones en que se encuentra.
- Si se utilizan fotografías, describirlas previamente. Se puede emplear este método sólo si es un número reducido de cadáveres, de lo contrario, generaría un tumulto.
- Transportar a los familiares hacia el lugar donde está el cadáver y asegurar su retorno.
- Proveer mínimas condiciones de comodidad y garantizar una atención humana en el lugar del reconocimiento de cadáveres.
ATENCIÓN PSICOSOCIAL A LOS EQUIPOS DE PRIMERA RESPUESTA:
La OPS (2004) afirma que los equipos de primera respuesta
encargados de la manipulación de los cadáveres o restos humanos conforman un
grupo vulnerable, así como también los encargados de realizar las autopsias por
la sobrecarga laboral, entre otros profesionales que intervienen en situaciones
de desastres. Existen factores de riesgo que incrementan la probabilidad de
sufrir trastornos psíquicos, entre los cuales cabe mencionar:
- La condiciones en que se encuentran los cadáveres.
- Exposición prolongada a experiencias muy traumáticas.
- Confrontación con aspectos éticos.
- Exposición simultánea a otros traumas o situaciones estresantes recientes.
- Antecedentes de trastornos físicos o psíquicos.
- Condiciones de vida desfavorables.
- Un proceso de selección no riguroso del personal profesional.
Algunas recomendaciones para la atención a los miembros de
los equipos de respuesta son:
- Considerar las características y los patrones de conducta específicos de este grupo.
- Mantenerlos en actividad es positivo, libera el estrés y refuerza la autoestima.
- Favorecer la rotación de roles y organizar los tiempos de trabajo.
- Estimular el autocuidado físico y tomar descansos periódicos.
- Favorecer la actitud de escucha en los terapeutas.
- Garantizar la confidencialidad y el manejo ético de las situaciones personales y de la organización.
- Redefinir la crisis como una posibilidad de desarrollo.
- Incluir a la familia en los procesos de ayuda y sensibilización.
- Creación de espacios para la reflexión, la catarsis, la integración y la sistematización de la experiencia.
LA IMPORTANCIA DE BRINDAR INFORMACIÓN
VERAZ, ADECUADA Y OPORTUNA:
Brindar información veraz, transparente,
adecuada y oportuna resulta vital para la contención emocional de los
familiares y la comunidad. Las autoridades y los líderes comunitarios deben
ofrecer información directa individual o en grupos, responder preguntas,
proveer soluciones. Por su parte, los medios de comunicación deben tratar de
brindar información objetiva, orientadora y no dejarse llevar por un mero
interés morboso del público. Es necesario dar a conocer a la población que los
cadáveres no ocasionan epidemias.
Contar con el apoyo oportuno de vecinos
y organizaciones comunitarias que manejan datos e información de la población y
sus costumbres es fundamental en las labores de información.
Referencias Bibliográficas:
OPS. (2004). Manejo de cadáveres en
situaciones de desastres. Recuperado de:
http://www.ops.org.bo/textocompleto/imc23896.pdf







La intervención del psicólogo emergencista en los procesos de duelo, el cual implica el acompañamiento y soporte en la notificación e identificación de cadáveres, es fundamental, ya que brinda a la persona la fortaleza para sobrellevar dicha situación traumática, junto con el apoyo de sus familiares. Escuchar, permitir la expresión de emociones y sentimientos, así como validarlos es importante, hacerle saber que estamos con él/ella para acompañarla. Informar de manera veraz sobre la situación de sus familiares fallecidos es su derecho.
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